Valle de Lozoya y Rascafria, planos a vista de Dron

Valle de Lozoya y Rascafria, Planos a vista de Drone. Al ver estas espectaculares imágenes, podríamos pensar que se trata de alguno de esos remotos rincones del planeta, esos que vemos a veces en las películas, pensando ¿dónde habrán grabado estos planos? Pues mucho más lejos de esto, una vez más nos damos cuenta de que no es necesario salir de nuestro país, ni tan siquiera de nuestra Comunidad, cuando conseguimos estas imágenes a vista de Dron, nos damos cuenta que desde arriba todo cambia.

El valle de Lozoya o valle de El Paular se extiende desde el nacimiento del río Lozoya, llamado entonces arroyo de la Angostura, hasta Pinilla del Valle, donde el agua se embalsa y el valle comienza a ensancharse, coincidiendo con los límites de las propiedades adscritas al monasterio de El Paular. Está limitado por los macizos montañosos de sierra de La Morcuera (al este, con altitudes que no superan los 1760 m.), Cuerda Larga (al sur, cuya elevación más significativa es Cabeza de Hierro 2.380 m.). Al oeste se localizan las mayores elevaciones y formaciones de origen glaciar; Peñalara, la cumbre más alta de la sierra de Guadarrama 2430 m., el Risco de los Pájaros y el de los Claveles. Formaciones importantes son el circo de Peñalara, la laguna Grande de Peñalara y la de los Pájaros.

El carácter de El Paular está determinado por sus particulares características geomorfológicas, las formas de vida consecuentes y el establecimiento en él de una institución monástica, que ha ido modelando los territorios para su aprovechamiento a lo largo de la historia.

El curso alto del Lozoya es un espacio de gran valor natural, paisajístico, geológico y geomorfológico, está incluido en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. La excepcional biodiversidad del paisaje de El Paular genera un panorama significativamente ilustrativo de la dinámica de las formas de vida que en él se desarrollan. Así endemismos, especies autóctonas y especies alóctonas comparten un espacio común. Las aguas frías, de los arroyos y del río, tienen una excepcional calidad por la composición granítica del sustrato natural. Hasta finales del siglo XVIII, la protección que ofrecían sus densos bosques propició la presencia importante de lobos, jabalíes, ciervos, gamos, etc. –no en vano los reyes de Castilla disfrutaban de una finca de caza. Con el tiempo en la parcial deforestación y la práctica de la caza han ido reduciendo estas especies.